Friday, August 15, 2003




casi casi. casi me descubren los chinos. había algo en sus miradas que debió alertarme al entrar, pero mi alma de gordi (debo aclarar que soy un adonis?) pudo más que mi instinto de conservación. ese dulce de leche tenía que ser mío. luego... la pesadilla era real. gruesas gotas de sudor caían a raudales de mis cantos. ya me veía cortado en fetas y ofrecido como mortadela de segunda a 35 centavos los cien gramos. y en un instante mágico... pasé. un nuevo final feliz. una nueva oportunidad. de rehacer mi vida. de empezar de nuevo, vendiendo panchos en la costanera como siempre quise. aunque... tal vez podría ahorrar un poco en mostaza. sí. todo lo que necesito es un sobretodo de mangas amplias. y algunas lecciones de hipnotismo.